Descripción
Hablar de este piso es hablar de otro tiempo, de una época en la que lo importante eran las calidades, el espacio y los hogares pensados para vivir sin prisas. Hablar de esta vivienda es evocar una época en la que el espacio era un lujo cotidiano y las casas se pensaban para compartir. 218 metros cuadrados que hablan de amplitud, de calidades de otro tiempo y de estancias donde la vida fluye con naturalidad, donde la luz entra despacio, recorre las estancias y permanece.
Un piso con alma, con recursos para adaptarse por completo al gusto de quien lo elija, respetando su carácter y proyectándolo hacia el futuro. Hubo en él familias, risas, silencios compartidos y mesas largas donde seguro, siempre cabía alguien más; hubo encuentros, despedidas y hubo vida. Por ello, hablar de este piso es hablar de un futuro hogar que, además de estar situado en una zona privilegiada de la ciudad, ofrece algo difícil de encontrar hoy: metros generosos, elegancia serena, atemporal.
Hay pisos que se visitan y pisos que se sienten. Entra y quédate.